Las radios populares desde sus inicios han jugado un papel
predominante en la sociedad.
Fueron el foco de alumbramiento que posibilitaba la llegada
de diversos sectores sociales, los cuales querían expresar su voz, su protesta,
su postura sobre ciertos aspectos que les acontecían.
Pero también esas radios fueron el centro de atención de
las masas ya que ellos tomaban posturas sobre la defensa y protección de los
más desfavorecidos. Luchaban contra aquellos poderes que intentaban sobrepasar
los derechos de las personas.
Transcurrieron décadas en ese mismo sentido de compromiso.
Pero la llegada de las tecnologías y de la mundialización del mercado marcó un
hito inolvidable que hizo cambiar al mundo de una forma jamás vista en la
historia de la humanidad.
Se centralizaron los poderes, el individuo se desarticulo
de lo colectivo, los medios se concentraron en unos cuantos y la historia
empezó a ser otra. Todo esto en nombre de la neoliberal globalización.
A pesar de lo transcurrido las radios populares siempre se
mantuvieron, pero no al ritmo acelerado con que avanzaban las otras radios que involucraban
las nuevas tecnologías. Es así que han adquirido un nuevo desafío.
Ignacio López Vigila, ha hecho esta punzante reflexión
sobre la era presente: "este es el mundo que nos ha tocado vivir. Un mundo
avaro que quiere igualar culturas, pero no bolsillos. Un mundo absurdo que ha
sabido captar el rumor del Bing Bang sucedido hace mil millones de años pero no
es capaz de escuchar el grito desesperado de los 40.000 niños que a diario
mueren de hambre. Una época nocturna, como diría Neruda. Pero no hay otra. No
podemos irnos a transmitir desde los anillos de Saturno. Es aquí y ahora que
tenemos que hacer la radio comunitaria. En este apabullante mundo neoliberal
donde tenemos que construir radio democrática"(1).
De esta manera "la radio popular tiene que ser
escuchada. Tiene que conquistar una amplia audiencia. Una radio que no se
escucha no tiene ninguna razón de existirla radio popular se hace construyendo
desde las alegrías y penas del pueblo, descubriendo las semillas de liberación
que se van germinando en su vida diaria"(2).
Así, el desafío se convierte gigantesco, pero no difícil
.El propósito original se mantiene solo falta adaptarlo a la nueva realidad.
Una realidad en que los medios de comunicación han
adquirido una presencia privilegiada, diría yo universal. Pues están en el mas
minúsculo rincón de cualquier hogar.
Desde este horizonte grandioso las radios populares tiene
nuevamente la esperanza que algún día el pueblo, la sociedad deposito sobre
ellos.
Tiene una gran misión de otorgar la voz múltiple y
heterogénea de aquellos que siempre fueron acallados por los dueños del orden
social, simplemente por el buen hecho de reclamar lo que era justo.
Tiene también la misión de `poder generar acercamientos y
articulaciones entre sectores que intenten reunirse para hacer juntos un fin o
causa común. Y esto puede notarse en el trabajo mancomunal que realizan pueblos
cercanos para poder unificar sus razones, sus proyectos y sus
progresos. También el gran trabajo de crear alternativas radiofónicas, y
crear audiencias desde la polifonía y particularidad pero propiciando
reconocimiento de unos y otros, es decir favoreciendo la inclusión que el orden
imperante niega a muchos y muchas.
Pues vivimos nuevos tiempos y los nuevos tiempos hay que
mejorarlos.
Son las radios populares las llamadas a mejorar las
situaciones sociales, la identificación de los pueblos, la voz que viene desde
abajo, el inconformismo de los que siempre lucharon; todo esto en nombre de un
nuevo modelo social.
Un modelo que no permita las injusticias o los
amedrentamientos por parte de los que siempre caminó en el poder. Un modelo que
no permita la deshumanización del hombre, más bien que permita la
colectivización, el compañerismo, la equidad y la justicia que siempre se soñó como
utopia .El nuevo desafío es posible.
(1)pp16 de radio comunitario RAFAEL Arritia Argentina
1989

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