I
Tres son las funciones que tradicionalmente ha desempeñado la radio educativa: una función auxiliar como ayuda a la labor didáctica de la escuela para enriquecer y ampliar la materia explicada; una función complementaria de la labor formativa ya educativa del profesor difundiendo cursos preelaborados y desarrollando su plan de estudios, por una función supletoria de un sistema educativo que no se da abasto para satisfacer las necesidades y exigencias de educación de una población dispersa y marginada.
Si bien es cierto el concepto de radio educativa es indefinible, pero abarca un mismo fin, comparten un rasgo común que es de carácter social.
De esta forma las radios educativas se orientaron a apoyar directamente los movimientos sociales, la instrucción de amplísimas comunidades para su desarrollo, la educación no formal a través de la participación ciudadana, para que la gente pueda decidir por sí misma, comportarse libre, feliz y responsable.
Asi la radio educativa marco una huella lucida que en los 90 se vuelve un tanto opaca, por el hecho de empezar a competir con las emisoras comerciales en la busqueda de audiencias masivas.
El fin entonces cambió pues la misión no era capturar mentalidades sino hacer producir en las mentes algo nuevo, creativo, que contribuyera a buscar el desarrollo social.
Eugenia Roldán Vera manifiesta que “el proceso de aprendizaje por radio, según este modelo, no era de síntesis intelectual-emocional, intensificado por un examen de autoconciencia, comoen el caso alemán. El aprendizaje parecía ser más bien de adecuación individual y colectiva al modelo ideal que se presentaba al entendimiento delos radioescuchas. Pero aprender era más que eso; a diferencia del casoalemán en que el aprendizaje consistía en el desarrollo de ciertas capacidades individuales innatas, en México aprender debía ser también un proceso liberador, redentor y emancipador que podía llevar la transformación total de la persona y de la sociedad”.
"Educación radiofónica será entendida en un sentido amplio: no solo las emisiones especializadas que imparten alfabetización y difusión de conocimientos elementales, si no todo aquello que procuran las transmisión de valores, la promoción humana, el desarrollo integral del hombre y la comunidad, lo que se propone elevar el nivel de conciencia, estimular la reflexión y convertir a cada hombre en agente activo de la transformación de su medio natural, económico y social" (Kaplún).
La idea central que debe pulular es que las radios educativas deben ser, pues, repensadas desde las perspectivas de las necesidades sociales.
Se tiene que estar acorde con las nuevas tecnologías. Buscar una complementariedad con las revoluciones informáticas, ya sean los medios audiovisuales, los multimedia o el internet. A partir de esto, entonces, poder creer en una verdadera preocupación por estar en las mentes de los nuevos campesinos y citadinos. Aunque esto no sería suficiente, también sería necesario la nueva fórmula por las cuales deben ser presupuestadas. Como se conoce, pues, en su apogeo, las radios era apoyadas por oenegés, organismos internacionales, nacionales y la religión.
Este es un nuevo tiempo el cual está cargado por los brazos del poder económico, lo cual no justificaría que las radios puedan funcionar sin un presupuesto. Esto sostendría el aval de tener radios con publicidad sin perder la creatividad de su programación.
Por historia y tradición la radio ha sido y es uno de los instrumentos comunicacionales con más rapidez e inmediatez que los demás medios. Digamos que se erigen como uno de los más importantes dentro de la escala mediática de siempre. Ahora, como toda herramienta tecnológica dispuesta a su modernización, ella ha avizorado actualmente un nuevo horizonte donde puede, sin lugar a dudas, abrirse en más espacios llevando sus mensajes y sus programas a lugares distantes, alejadas, donde quizá solo ella pueda ingresar sin permiso solo del sentido auditivo de la gente.
Pero el propósito de la radio no se encuentra simplemente en que uno la pueda sintonizar y basta. Lo fundamental de la radio consiste en crear espacios donde los radioescuchas se sientan parte importante, de donde ellos si puedan ser partícipes de las emisiones. Es preciso entonces que aquí el trabajo arduo pertenezca a los que puedan dirigirla, es decir, sus locutores o periodistas. No obstante trabajando de manera armoniosa y placentera. Pues sabemos que las radios se enfrentan al problema de captar la atención, ya que, por lo general, se oye y no se escucha. Digamos que es fugaz, y, por lo tanto, es una de las desventajas de la inmediatez que ella pueda tener.
A pesar de que muchos instrumentos mediáticos han adquirido una sorprendente e ingente participación ciudadana, las radios no han perdido el carisma histórico que solían tener. Más bien se ha fortalecido, porque han traído nuevas formas de competencia que han sabido dirigirse y mantenerse en el pedestal social.
Dentro de la estructura radiofónica, existe una gama muy diversa de géneros que pueden trabajarse para hacer de ella una sintonía interrelacionada, que pueda distinguirse dentro de la categoría de los públicos. Así, de esta forma no se puede visionar a la radio como instrumento único y monotemático, sino como un engranaje y una multidisciplinariedad que trastoque las diversas formas de acceder a ella sin restricciones. Esta multidisciplinariedad va desempeñar un rol importante, ya que va a entregar a los oyentes varios programas (entretenimiento, cultura, información) alternativos. De esta manera e va a avizorar a la radio como una hibridación que produce tan solo emisiones públicas sino que va a hilvanar géneros que vn a ser de uso solazado por parte de los escuchas.
A partir de aquí es donde se puede vislumbrar a la radio como una herramienta social vinculada a la problemática de las personas. Es preciso añadir que los diversos programas dirigidos a comunidades, se manifiestan como un nuevo prototipo de poder darle otro sentido a la radio. Un sentido donde ella sea el vehículo que pueda conectar las distancias y aspiraciones de aquellos que lo necesiten. Solo mirando el panorama así, entonces estaremos hablando de construir medios que puedan instaurar un orden comunicativo, informático, donde se puede visualizar su participación como actor comprometido con el desarrollo social.
II
“Hay tres maneras de ver cómo es informada una sociedad. La primera es que las personas son crédulas y leerán, escucharán o verán casi todo. La segunda es que la mayoría de las personas requieren un intermediario informado para decirles qué es bueno, importante o significativo. La tercera es que las personas son muy inteligentes. Dados los medios, pueden organizar las cosas para sí mismas y encontrar su propia versión de la verdad”, escriben Shayne Bowman Y Chris Willis.
Durante el proceso de la comunicación, como bien sabemos, en indispensable contar con dos o más personas que puedan interactuar para que haya comunicación; hablamos de un receptor y un emisor.
Se ha hablado mucho acerca de la dominación que ejercen los dueños de los medios sobre el pueblo, que es la mayoría. Se ha dicho que son los que estructuran el orden informativo y los que deciden qué publicar o no. Pero, en pleno siglo XXI esto de alguna manera está volviéndose regresivo. Ya no están asumiéndose un rol muy importante los periodistas, esto como consecuencia de las nuevas tecnologías que han ido revolucionando el mundo de una forma grandiosa. Uno de ellos es el internet quien se ha convertido, según John Murelaga, en el mayor competidor en estos momentos de las agencias de noticias. Es la actualidad en un segundo, es el gran hermano de la noticia mundial. Los profesionales de la radio lo saben y lo comienzan a utilizar como medio de información que ofrece un sinfín de posibilidades de actuación. Desde luego que esto es fundamental, pero es aún más fundamental en la gran capacidad que tiene para todos los públicos. Pues a partir de esto es que empieza a surgir un nuevo mecanismo de participación, es a través, como la podemos ver en las redes sociales una especie de medio abierto al mundo. Ya no es imposible, entonces, seguir siendo los oyentes pasivos que siempre nos han dado los medios tradicionales. Desde esta tribuna podemos opinar, criticar y discutir. Sin embargo, los que quizás aún no entienden y siguen pensando que somos unos simples asimiladores de información sin crítica son los que siempre han estructurado el orden informativo. Quizás no se han dado cuenta que vivimos una cultura mediática en todos sus niveles.
La participación ciudadana, en este sentido, entonces, tiende a obligar a los diaristas a asumir una función de compromiso, responsabilidad y participación con sus audiencias. Si bien hoy en día gracias a las tecnologías se puede vislumbrar un horizonte donde las personas podamos ser partícipes de la información que se publica, es tiempo de que junto con los profesionales se empiece a trabajar en razón de una mejor propuesta comunicativa donde incluya a sus lectores y oyentes para, de esta manera, crear una convivencia que sirva de mejoramiento al orden comunicativo. “El significado, la motivación y la estrategia comunicativa no es igual en los grupos de referencia estudiados. En los de nivel sociocultural (NSC) medio alto y medio intelectual la participación adquiere principalmente la forma de opinión, ya sea para acordar o disentir con el conductor o invitados del programa”. Así lo dice Rosalía Winocur en su artículo titulado “La participación en la radio, una posibilidad negociada de ampliación del espacio público”.
Se trata entonces de volver la mirada hacia la ciudadanía, como afirma Rosa María Alfaro, potenciando su empoderamiento como públicos que exijan cambios en los medios y así avanzar aún más al respecto. La educación ciudadana en derechos comunicativos se hace cada vez más necesaria desde la escuela, el barrio, las organizaciones, la universidad y los medios, pues es a partir de aquí que se debe empezar a formar y a la vez fortalecer el derecho a la comunicación e información como fuente de verdadero bien social.
Es el público que ahora ya tienen una fuerza de repercusión y criticidad respecto de su manera de trabajar. O en todo caso el comunicador debe concretar una acción de acuerdo a la segmentación de sus audiencias. Pues el trabajo jerarquizado en tono social requiere de esto para un mejor entendimiento de su información. Pues el pueblo, la audiencia, en tanto protagonista implica, sobretodo que las clases trabajadores elaboren sus propias noticias y las discutan. Eso significa que pueda ser el emisor directo de sus propias noticias, de su comunicación.
Así entonces la vinculación entre el derecho y la comunicación debe darse para empezar a instaurar nuevas funciones que busquen la integridad y la participación de todos, pues conocer los medios por dentro es un gran aprendizaje para plantear la reubicación democrática del periodismo y conocer también las audiencias es primordial para desde aquí entablar una gran estructura que se vea reflejada en su actividad y en su deseo de justa intervención como parte de una verdadera democracia en los medios.
“Las estrategias de comunicación para la movilización ciudadana, que ya muchas de nuestras emisoras implementan, no es sino un método o un conjunto de métodos, que desde la comunicación se aporta, para el ejercicio de una ciudadanía activa y la solución de problemas locales con la participación amplia de los diversos actores sociales”, ha escrito Pedro Sánchez Coronel en “Radio: participación y ciudadanía”.
III
La radio otorga una singularidad hacia el receptor que no tiene la visión de quién es el locutor. Aquí digamos que la forma de escuchar más que todo va a jugar una importancia que será la construcción de la escena radiofónica, pues la relación unidireccional impide ubicar quién emite el mensaje.
Si bien sabemos que la palabra oral definida como inocencia ha estado expuesta al desarrollo de la radiodifusión. El lenguaje de la radio siempre se muestra invisible y seductor, teniendo una presencia fugaz.
La palabra radiofónica presenta distancias con respecto a la palabra conceptual del texto. Aviva sentimientos y voluntades llamando a la acción. El diálogo radiofónico que se da entre sus locutores y oyentes, es palabra pública, mas no diálogo cotidiano.
Lo característico dela radio es su forma pragmática y estilística de presentarse como un amigo o un familiar mas no como institución lo que realmente es. Pero de esta manera es cómo crea confianza en sus oyentes llegando a lo más íntimo de su ser. Así pues trabaja de manera comprensiva y accesible con el receptor por su forma de crear entendimiento.
Los géneros dialógicos en la radio otorgan dinamismo a la información y una activa participación del oyente. En el medio radiofónico los géneros dialógicos se basan en la palabra oral como elemento dinamizador. La radio capta el testimonio la fuerza dela voz humana. Así decimos que se trata de una comunicación que se da a través de la potencialidad y claridad.
IV
Dentro de la estructura radiofónica, existe una gama muy diversa de géneros que pueden trabajarse para hacer de ella una sintonía interrelacionada, que pueda distinguirse dentro de la categoría de los públicos. Así, de esta forma no se puede visionar a la radio como instrumento único y monotemático, sino como un engranaje y una multidisciplinariedad que trastoque las diversas formas de acceder a ella sin restricciones. Esta multidisciplinariedad va desempeñar un rol importante, ya que va a entregar a los oyentes varios programas (entretenimiento, cultura, información) alternativos. De esta manera e va a avizorar a la radio como una hibridación que produce tan solo emisiones públicas sino que va a hilvanar géneros que vn a ser de uso solazado por parte de los escuchas.
Si bien, desde la historia radiofónica se ha presenciado que ella podía satisfacer solo como instrumento informativo, es importante reconocer que a partir de aquí empieza a engendrar nuevas maneras de construcción radial, así como las radionovelas, los radiodramas, los radioteatros, etcétera que daban un verdadero sentido educativo y social al quehacer radial y, por lo tanto, a las diversas comunidades de la ciudadanía.
El lenguaje radiofónico necesita de una preocupación binomial emisor-receptor que se gusten, que se sientan atraídos, que uno sepa que está hablando porque el otro lo está entendiendo, y el que el otro escucha porque sabe que quien le habla de acuerdo a su entendimiento. Hay que también expresar que el oyente no necesita de algo extenso para poder comprender un mensaje. Los párrafos o los textos largos no son los adecuados para hablar en una radio. Porque de alguna manera aburriría, cansaría. Es necesario trabajarlos para entregarle o hablarlos de manera sucinta. Aquí, la creatividad y la intuición de los radialistas para hacerlo accesible y facilista, y de cualquier forma obtener la fidelidad de sus escuchas. Hay que aclarar que el mensaje no es para todos. Yo no puedo hacer una publicidad uniforme tanto para un país como otro. Es imperdonable por el simple hecho que tienen diferentes músicas, diferentes costumbres, diferentes formas de vivir. Cachar en España es algo común, del vulgo popular.
“Es evidente que sin la existencia de un lenguaje y sin la existencia de un código o conjunto de normas y reglas que den sentido a ese lenguaje, difícilmente podríamos hablar de comunicación, de la misma manera que tampoco sería posible entablarla si no se dispone de un canal que la haga viable, si no se da una situación que la propicie -por mucho que deseemos conversar con alguien, raramente lo podremos hacer si no tenemos interlocutor-, o si no hay mensaje alguno que transmitir”, dice “El lenguaje radiofónico: introducción”, un estudio producido por Publiradio.
El lenguaje radiofónico provoca una mayor opción de trabajo en la radio, porque permite expresar a través de la voz, el sonido y los efectos una particularidad clave que ayuda de mil maneras al radialista. Este y aquello se conjugan para lograr de una manera impactar y causar emoción en los oyentes. Es así que es imprescindible contar con todos los elementos que nos permitan trabajar en bien de una mejor radio y una mejor sintonía.
ENLACES WEB:

Ángel,
ResponderEliminarTu ruta planteada es provechosa, pero carece de precisiones en cuanto a asuntos propios de la radio dinámica, ir más allá de la teoría propuesta.
Los audios con Iván Bravo no aportan, y hasta orientan a una mayor imprecisión, sobre todo el segundo.
Los enlaces de documentos no están vinculados a tu itinerario. Pueden mejor seleccionarse e integrarse.
No incluyes los proyectos solicitados.
No cumple con todos los recursos solicitados.