Las nuevas tecnologías de la
información y comunicación en el mundo moderno han traído una nueva forma de
unificar los pueblos distantes. Lo fundamental es trabajar de manera
convergente para poder conseguir tal unificación. Para esto es preciso que
todos los comunicadores sociales empiecen a trabajar en beneficio de todos los
sectores sociales. No obstante que todos los medios se evidencian como
instrumentos de atribución social, de interés común para poder alcanzar una
real democratización en los medios.
PALABRAS CLAVES
Medios, comunicación,
democratización, socialización, tecnologías, sociedad.
Si bien al mundo moderno lo
vemos como a un nuevo espacio en el que se pueden converger e interrelacionar
múltiples culturas y diversas formas donde “todos podemos sentirnos parte de
todos”. Es necesario enfatizar que toda esta hilvanaciòn social e debe en toda
la medida a los instrumentos de comunicación. Pues son ellos que, a través de
las nuevas tecnologías, se han abierto al mundo para hacer conocer los sucesos
transcurridos.
Pero también es indispensable
reconocer que todas estas nuevas formas de tecnologías informáticas y de
comunicación obedecen a un cierto grupo que los maneja. Podríamos afirmar que
la historia de los medios no ha cambiado y sigue siendo la misma. La de pertenecer
a una elite, que son los que dirigen y estructuran el orden informativo
mundial.
La actual sociedad de la
información existe, pero existe en la medida que sus dueños quieren que
existan. Pues no existe medio de comunicación social, salvo algún impreso
diminuto y de circulación clandestina marginal- que objete al sistema. Entonces
he aquí el gran e histórico problema de la democratización de los medios,
porque se hala de libertad de expresión pero no se dice bajo qué parámetros o
reglamentos suelen funcionar. Ya que muchos reconocen que los medios hacen poco
por desarrollar un país y por mejorar la actuación de la sociedad. Y que la
denuncia es una estrategia insuficiente para este fin. Entonces, es desde este
punto en el que los presentes y futuros radialistas y comunicadores sociales
debemos empezar a trabajar en pro de una mejor sociedad informada y comunicada.
Claro que es un proceso muy
complejo y que requiere de mucha voluntad y convergencia, pero es posible
porque los nuevos inventos tecnológicos están propiciando un nuevo camino para
hacerlo realidad. Cabe mencionar que la tarea difícil es contra el sistema
imperante que ha jerarquizado el mundo y que decir qué ofrecer y dar de
consumir a los ciudadanos. Esto desde antes, y ahora con la irrupción del
Internet y la nueva ofensiva cultural norteamericana.
Y mucho más con la megafusión
entre las empresas American On Line (AOL), líder mundial de acceso a Internet;
y el conglomerado TIME- Warner-CNN-EMI, primer grupo de comunicaciones a escala
planetaria.
Sin embargo, la construcción
de un nuevo orden informativo radica en la esperanza de incluir y apropiar a
los diferentes sectores sociales que verdaderamente lo necesiten. Esto en la
medida de crear mecanismos que tanto gobiernos como sociedades urbanas y
rurales puedan unificarse y empezar a instaurar medios que sirvan de manera
primordial a una verdadera construcción de ciudadanía, entonces de esta manera podemos
empezar a trabajar en una forma conjunta y social. Debo remarcar que lo más importante
debería trabajarse en las zonas rurales, pues en gran cantidad de éstas los
instrumentos de comunicación aún son tradicionales y necesitan de manera
urgente modernizarse para enchufarse al mundo y poder participar de los
aconteceres sociales. No obstante vivimos la era de la información, entonces es
fundamental que aquellos sectores también sean partícipes.
Menciono aquí la pregunta y la
respuesta que pronunciaba Mattelart: ¿cómo devolverle el habla al pueblo? Pues
es preciso vincular la noticia con las iniciativas populares que van generándose
en el proceso, la gestión popular de una industria, de una unidad agrícola,
acercamientos concretos entre los distintos actores sociales del proceso de
cambio. He aquí unas expresiones para empezar a trabajar por una nueva reinvención
de sociedad.
Es urgente insistir en este
aspecto, si queremos empezar a cambiar el sistema al cual nos debemos. Las
democracias en todos los países hablan de libertades (expresión), pero
simplemente se trata de una libertad coaccionada, reprimida, seleccionada por
sus sueños y aceptada por sus oyentes. No hay otra alternativa.
Por mi parte, creo en la firme
convicción que en un futuro cercano, que la inclusión de las tecnologías de la
información y comunicación es posible. Pues a partir de aquí podemos crear
alternativa que repercutan en la participación de las zonas alejadas. Ya que
éstas por su naturaleza son nuevas, y tienen una forma histórica de
participación (recíproca, mancomunada).
Solo de esta manera puedo avizorar
una libertad de expresión que se encarne y evidencie en la posibilidad, par
cualquier persona, de acceder a los medios y llegar a través de ellos sin
privilegios especiales y sin costo limitantes a la atención de las mayorías.
Solo así estamos hablando de una verdadera democratización y socialización de
los medios. Pues esta socialización supone una atribución de los medios al
conjunto social para que se exprese adecuadamente. Envuelve la idea de una
ampliación de su alcance, pero no solo a partir de nuevas tecnologías sino,
fundamentalmente, modificando la unidireccionalidad de los mensajes y la
esencia de los contenidos. No obstante, decirle también a los dueños del
espectro como lo dijo el sudanés Alí Shum: “Ustedes tienen el 90 por ciento del
espectro electromagnético y el 10 por ciento de la población. Nosotros tenemos
el 90 por ciento de la población y el 10 por ciento del espectro. Queremos lo
que nos corresponde”. Así, estaremos comenzando a descentralizar los
instrumentos de comunicación que se encuentran en el regazo de unos cuantos hombres
plutócratas, oligárquicos, que direccionar el pensamiento y la reflexión de una
población aturdida, sin razonar que simplemente
obedecen a este mecanismo hegemónico.
Entonces, la sinergia que
puedan construir los comunicadores en los medios tradicionales y las nuevas
tecnologías de la información se basa en los resultados positivos de la mutua
unidad que ellos puedan hacer. Asimismo, en la manera e que ellos puedan verse
como instrumentos públicos, que tengan un compromiso social, que sirvan de participación
ciudadana y que empiecen a forjar una nueva visión de información plasmadas
bajo el efecto participativo de los más olvidados, de aquellos sin sintonía y
sin voz en el universo comunicacional.
Pero esto no es posible si no
lo empezamos a trabajar bajo la postura de un hombre radical, como afirma Paulo
Freyre; comprometidos con la liberación de los hombres. No sintiéndonos dueño
del tiempo ni de los hombres, ni liberador de los oprimidos. Si no,
comprometidos con ellos, en el tiempo, para luchar por la liberación de ambos.
SÍNTESIS CONCLUSIVA
Es hora de empezar a construir
un nuevo orden informativo, en el que se vislumbre una verdadera
democratización y socialización de los medios. Esto en pro de una nueva
concepción de sociedad que incluya a todos por igual.
REFERENCIAS
·
ALFARO MORENO, Rosa María. Derechos comunicativos para la afirmación ciudadana.
·
FRANCO, Carlos. El Perú de Velasco, Letra SRL, Lima, 1983.
·
MATTELART, Armand. La comunicación en el proceso de liberación. Siglo XXI, México,
1988.
·
FREYRE, Paulo. Pedagogía del oprimido. Edición incompleta. Santiago, 1969.
·
RAMONET, Ignacio. Las masas manipuladas. Revista “Docencia”, nº 22. Francia, 2007.
·
RUIZ CARO, Efraín. La tercera colonización. La voz, Lima, 1990.
Ángel,
ResponderEliminarAlgunas afirmaciones son ciertas, pero dejan de serlo cuando tu enfoque sale del centro del análisis, que es la persona, no la tecnología.