viernes, 8 de junio de 2012

PROBLEMA Y POSIBILIDAD EN LOS MEDIOS


Resumen
En este artículo se habla del poder de los medios, de sus problemas y, a la vez, de las posibilidades que pueden surgir de ellos para fortificar una sociedad más justa y equitativa.

Palabras claves
Los medios son causa del enervamiento racional.
Medios, poder, sociedad, democracia, responsabilidad social, compromiso.

Vivimos en tiempos fáciles y tiempos difíciles. Tiempos donde nuestro país cada vez más está constreñido hacia una diminuta e inválida idea que es la del adormecimiento, letárgico y somnoliento juego mediático. Es decir, envueltos en las actitudes pasivas que nos originan los medios con sus devastadores programaciones. Frente a ésta también existe una posibilidad de reconvertirlo, de buscar mecanismos que contribuyan al mejoramiento de sus emisiones, que puedan manifestarse y a la vez exigir que La comunicación no es solo embrutecer las memorias de la gente, sino que la comunicación es más compleja donde se percate la expresión del receptor, que salgan a la luz sus juicios, sus opiniones, sus críticas. Todo aquello que lo dignifique como un ser humano, parte integrada de la sociedad. Todo esto como un derecho comunicativo que le permita afirmarse dentro de la ciudadanía y comprender a la vez su rol y su función en ésta.

LOS MEDIOS Y LA POBLACIÓN

Si bien en la sociedad actual la revolución multimedia ha generado una gigantesca ola que atraviesa los continentes y que en instantes un individuo puede informarse de lo que ocurrió en cualquier parte del mundo, también digamos que tiene sus deficiencias y defectos. Pues dentro de ella se establecen normas que propician la unidireccionalidad de sus perspectivas. Es decir, sacan a relucir lo que les conviene como empresa y no vislumbran muchas veces todo aquello que atente contra su reputación y su manera de actuar. Es muy visto en todo Latinoamérica. Pero el Perú en las últimas décadas es el núcleo al que hay que desentrañar para analizar el mal y tratar de curarlo.

Sabemos que la podredumbre mediática nacional empezó con el fujimontesinismo, quienes pretendían y lo lograron condicionar a una gran cantidad de medios para desde allí convertirse en fachada que adormitara al pueblo y no enterarse de las inmundicias que hacían. El pueblo sucumbió ante tal bajeza, ya que su baja condición de pensamiento reflexivo no aportó para obstaculizar e impedir tal propósito abyecto. El mal de esos tiempos ha repercutido hoy de una manera más civilizada pero con la misma careta.

Hoy en día el papel de los medios peruanos radica en una especie de complicidad poderosa. Bien es cierto que son el poder mediático los que ejercen más influencia que los poderes centrales del Estado. Son ellos los que determinan qué se hace o no en temas de conflicto y soluciones con poblaciones levantadas. Piensan tener los mecanismos necesarios en complementariedad con los gobernantes a la solución de los problemas. Alientan las decisiones centralistas. No confrontan la forma dialogante. El “Baguazo”, el “Moqueguazo”, el Proyecto Conga y muchos más conflictos sociales muestran su papel protagonista que es indignante ante los ojos de los peruanos.




Confabulado a todo lo mencionado, se tiene que vislumbrar y radiografiar el protagonismo adquirido en la TV y la radio.

McLuhan consideraba que la televisión intensificaría al máximo la responsabilidad del género humano. Esto es la ilusión de un invento que al principio tiende a cambiar positivamente el mundo. Pero vemos que la realidad es lo contrario, más bien irresponsable. La TV se ha convertido en un instrumento adormecedor, banalizado, animalista, sin armas de convicciones que puedan crear crítica, opiniones, sobre lo que se observa. No transmite lo esencial para desarrollarnos como humanos. Apela al facilismo, al sexualismo, al protagonismo, etcétera, en sí, a la conversión en un homo videns.

Sumado a ello, las radios cumplen un simple papel, el de brindar mayormente programas que diviertan a los escuchas. No generan tampoco crítica y si ésta se da de inmediato es clausurada. Viven de la monotonía musical y de la irreflexión de sus escuchas. Apelan a lo comercial, a lo protagónico, a lo desinteresado.

En suma, la mediatización se ha convertido en mandatización. Ya que no son ellos los que se ponen al medio y ven el panorama desde los ángulos pueblo-gobierno. Más bien inducen a actuar de una forma determinada como ellos lo establecen.

EL PODER DE CONCENTRACIÓN

La libertad de expresión es fundamental para que funcione un régimen democrático, pero, al mismo tiempo, hay una sobreconcentración de poder económico en los medios que hace que algunos de ellos, en algunas circunstancias, tengan tal expresión de interés privados que necesitarían balance. La sobreconcentración del dinero en los medios es una forma de concentración, el empoderamiento que han adquirido los dueños de la TV, la radio, los periódicos a través de empresas poderosas que esquematizan el funcionamiento del gobierno. Entonces es así que los medios actúan de una forma condicionada, y estos a su vez empujan a los gobernantes también de forma similar. No cabe aquí la palabra fiscalización, ya que no existe en este conjunto maquiavélico que menoscaba los elementos opinarios y críticos.

H.G. Wells, en su Outline of History y refiriéndose a los fundadores de Estados Unidos dice que “los padres de América pensaron también que solo tenían que dejar libre a la prensa y cada cual viviría en la luz. No se dieron cuenta de que una prensa libre podía convertirse en una especie de venalidad constitucional debido a sus relaciones con sus anunciantes”.

Eso es lo que ha pasado. Pues las empresas se han aprovechado de su condición económica para delinear los caminos que hay que seguir, todo en nombre de un sistema aplastante y avasallador llamado neoliberalismo.

EL PODER DE REGULACIÓN Y FISCALIZACION

Los multimedia nos informan de lo que los medios tradicionales no.
Si bien la autorregulación nunca ha funcionado porque vemos que los medios hablan sin rectificarse. Es más, según Hildebrandt, “el Consejo de la Prensa Peruana es nada, es un sindicato de fantasmas dirigidos por Gasparín; no hay nada que ver  ni rescatar. Es un biombo que alberga a los dueños, claro que tienen todo el derecho a tener su consejo, pero se da cuenta que los periodistas no tenemos federación ni colegio en ejercicio. No tenemos nada, por eso nos maltratan, nos consideran empleaduchos; es un gremio desunido, plagado por el egoísmo y absolutamente incapaz de ejercer cualquier autoridad ética”. Entonces es necesario, en base a esto, buscar nuevos mecanismos que estén orientados a la regulación de sus emisiones, de sus contenidos. No podemos quedarnos estatizados al ver que los medios nos envuelven y hechizan diariamente con sus programas banales y desproporcionados. Es indispensable exigir que los medios busquen agresivamente la verdad y que ésta verdad sea declarada en forma general, para desde allí empezar a creer en una verdadera democracia.
Según Álvarez Rodrich, “los premios que un gobernante puede dar a los periodistas es una constatación de relaciones promiscuas entre prensa  y poder, la cual es inconveniente por la distancia indispensable que debe haber con el fin de no mediar la independencia requerida para fiscalizar a la autoridad”. Más allá de todo esto, que es sumamente importante, es necesaria también la participación de las personas como fiscalizadores de los mismos medios. Pues debe haber ese contrapoder mencionado por Ignacio Ramonet que avizora y radica en la misma sociedad. “Pues los límites de los medios son sus audiencias. Son ellas las que podrían hacer, y así lo han hecho en muchas ocasiones, que los medios estén a su servicio en vez de en su contra. Son las audiencias, las sociedades mismas, las que tendrían la posibilidad de llevar a la práctica la sugerencia de Popper, y de tantos otros, de poner bajo control a los medios”.

Síntesis conclusiva
En suma, los medios de comunicación deben cumplir el papel fundamental de empezar a creer en la gente y de verlas no como un aspecto comercial ni una cifra segmentada. Más bien deben de ensanchar ese horizonte democrático de convivencia, pluralismo, de responsabilidad social y de compromiso ético y estético para, de esta manera, contribuir a una sociedad más estable y abierta.
Referencias

ÁLVAREZ RODRICH, Augusto, Paquito a poco, artículo del diario “La República”, 05 de julio de 2011.

HILDEBRANDT, César. Mi verdad a puño limpio, Revista “Domingo”, 29 de mayo de 2011.

OROZCO, Guillermo. Medios, audiencias y mediaciones, México, 1997.

SARTORI, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. México, 1998.
VARGAS LLOSA, Mario. La civilización del espectáculo. Editorial Alfaguara, Madrid, 2012.

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